Esperar que un Banco tenga alma, es esperar en vano. Nadie te puso una pistola en el pecho para que firmaras una hipoteca que ya se adivinaba imposible de pagar. Pero el mal ya está hecho ahora cuando la realidad se impone con toda su crudeza, vosotros los que quisisteis ser como los demás, los que soñasteis que podíais os levantáis con una mala resaca. No tenéis esperanza porque el futuro se presenta negro y siendo como sois la mayoría inmigrantes, todavía se reducen más vuestras posibilidades. Por eso porque en el fondo sois conscientes acampáis a sus puertas, las del banco que os echó a la calle, se quedó vuestra casa que no era vuestra y encima os ha endeudado de por vida. Los que se llaman a sí mismos "sensatos" en el fondo se alegran de vuestra desgracia, así es la condición humana, los que por el contrario nos vemos reflejados en desgracias ajenas, sencillamente nos acercamos y como con timidez, preguntamos: ¿donde hay que firmar?
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