¿Tiene precio nuestra libertad? Si y a veces es tan caro que no podemos pagarlo. Cuando somos pequeños nos es difícil calibrar en qué grado decidimos todos los días poder hacer una cosa u otra, pero a medida que creces vas ampliando tu capacidad de decisión, es decir, decisión igual a renuncia y por consiguiente a responsabilidad con lo que has decidido. Evidentemente, hay personas a quienes la libertad asusta y prefieren someterse a otros que piensan por ellos. Este sometimiento a veces trae o acarrea malos tratos como estamos cansados de ver en las noticias. En otras ocasiones, nos hemos vendido a un matrimonio que aunque te da seguridad económica o hace que no estés solo, no te aporta felicidad, pero romper, decidir, de nuevo, nos pone en la tesitura de coger las riendas y eso que te llevaría directamente a recuperar una porción de libertad en la tarta de la vida, asusta. Cuando lo único que nos mueve es ganar dinero, también estamos ofreciendo un gran trozo de pastel a ese poderoso caballero que es D.Dinero. A partir de ahí él marcará todos nuestros pasos. Si lo que queremos es poder, buscaremos la manera de encontrarlo aunque para ello tengamos que dejar, familia y amigos por el camino. Hay quien me dirá que la libertad del ser humano es una falacia, que nadie es libre hoy en día, unos por acción y otros por omisión. Pero nuestra es la responsabilidad de no ser esclavos. Cubrir necesidades, no depender de lo material, moverte por el mundo con la sensación de que podrías quedarte en cualquier lugar y ser feliz, poder defender ideas con libertad, no doblegarte anta nada, ser tu único dueño y a nadie más servir, quizás sea una quimera, pero en cualquier caso será nuestro sueño, el nuestro, nada más y nada menos.
¿Qué precio tiene nuestra libertad? Sencillamente, el que estemos dispuestos a pagar.

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