Los hijos, esos seres que traemos al mundo sin que ellos lo pidan, pero que una vez en él pueden ser nuestra alegría o nuestro quebranto.
No podemos y no debemos dejar su cuidado y educación en manos de otro, lo hagas bien o lo hagas mal a ti te corresponde, salvo los casos que todos conocemos, encauzar sus pasos hasta que tenga capacidad de elección.
Lo razonable es que lo eduques en valores, le proporciones las herramientas adecuadas para que llegado el momento sepa caminar solo sin hacerse daño a si mismo ni a los demás.
Pero llega un momento en que los papeles se cambian, tus padres se hacen mayores y los hijos, los buenos hijos deben devolver todo aquello que han recibido.
Evidentemente, podemos ser egoístas y despreocuparnos de nuestros padres y aún así ellos, probablemente, nos disculpen con cualquier excusa.
Particularmente, me enternece ver como tratan algunos hijos a sus padres, con el amor y el respeto que vieron en casa, a su vez.
Nadie garantiza que un hijo cuidado con amor vaya a ser un ser humano sin "defectos" pero al menos les estarás dando a tus hijos un valor añadido y eso si que no tiene precio.

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