“El Macarrón solidario” es una iniciativa
ciudadana iniciada por Paula y Manuel, a raíz de un hecho personal y tras cruzarse con la pobreza todos los días al pasear con su perro por los alrededores de su casa.
Hoy escribo sobre ellos porque necesitan
voces que expliquen su labor haciendo posible así la colaboración de todos
nosotros a este proyecto que ya tiene más de tres años de andadura y de cuyo
ejemplo han surgido seguidores en Mérida.
No os voy a aburrir con más datos, están
todos en su página de Facebook , allí podréis encontrar la forma de ayudarlos
económicamente para que esta labor tan maravillosa no se pierda ////www.facebook.com/elmacarronsolidario.
He llegado sobre las doce menos cuarto a casa
de Paula y Manuel, ya una de las cacerolas hervía y los chicos del American
School of Valencia le daban vueltas tras la atenta vigilancia de Manuel.
En la pequeña cocina entramos y salimos, la
casa rebosa alegría y todo está estudiado al milímetro, llevan haciendo esto
muchos años y ya saben como hacerlo todo para que a la hora convenida un buen
grupo de personas se lleven un plato caliente al estómago.
Mientras tanto las madres de dos de los
chicos han llegado a la casa con leche, atún y otros víveres que hacen que
Manuel y Paula, no sólo den comida los domingos sino que también algunas
personas acudan el lunes a su casa y ellos les repartan lo que haya en ese
momento.
Los chicos van colaborando en las distintas
fases del proceso de cocinar macarrones para muchas personas, ya he perdido la
cuenta de cuantas bandejas se han llenado, bandejas que junto al pan, dulces y
bebidas han sido entregadas por varias firmas de empresas, grandes y pequeñas.
Algunas cosas las compran ellos, por eso es
tan importante que se les ayude económicamente, pues todos sabemos el gran esfuerzo económico que hay que hacer para mantener esta labor.
Una vez hemos rellenado bandejas, es la hora
de contar que todo esté preparado puesto
que ya vamos a bajar a repartirlo. Hago fotos con mi pequeña cámara a la vez
que cojo la bolsa con el pan. Y en el camino nos encontramos con varios,
aparcacoches a los cuales les repartimos una bandeja de macarrones, pan,
bebida, fruta y un poco de dulce, nos dan las gracias, pero aún no lo he visto
todo, nos dirigimos a un pequeño jardín, allí están los subsaharianos, de nuevo,
el reparto, Manuel conoce a muchos de ellos, los saluda por su nombre.
Después nos acercamos a otro jardín y esta
vez si que contemplo a un gran número de personas que esperan pacientes en una
cola, todo se reparte hasta agotarse, algunos vuelven a ponerse en la cola y
repiten, luego, se sientan y se comen sus macarrones hablando entre ellos,
riendo, felices.
Se ha hecho tarde, me despido de Paula que
está ahí al pie de cañón a pesar de la terrible migraña que padece.
Le doy las gracias por permitirme ayudarlos
hoy, les animo a seguir así, su labor es muy necesaria.
Lo que yo he visto esta mañana, se puede
resumir en una frase: “gente ayudando a otra gente, devolviéndoles la dignidad”.
No sólo de pan vive el hombre, también de
generosidad, de saber que a alguien le importas lo suficiente como para que te
dedique su mañana de domingo.
Sé que esta no es la única iniciativa que hay
en la ciudad, afortunadamente, cuando todo el sistema falla, nos queda
apoyarnos unos en los otros y eso, con alegría es lo que hacen Paula y Manuel
ayudados por su equipo de voluntarios.
Gracias.
Muchas gracias, Amparo, por tus palabras, por dedicarnos tu tiempo y espacio en tu blog.
ResponderEliminarSin vosotros, los "macarronianos", El Macarrón Solidario como tal sería diferente, mantendría su esencia, pero llegaríamos a muchas menos personas. Gracias por hacer esto posible cada domingo. ;);)
Un fuerte abrazo!