martes, 26 de febrero de 2013

TOLERANCIA CERO

Estos días se está hablando de un tema que, por desgracia no deja de ser noticia nunca, el maltrato. Es uno de esos temas de los que hay que hablar con la mente fría y las cifras en la mano. No entro ahora a comentar el que padecen millones y millones de mujeres en todo el mundo, sólo hablaré del maltrato en España.
Y no quisiera hacerlo como feminista sino como ciudadana. Siempre he pensado que será difícil acabar con esta lacra, puesto que sólo un número de ciudadanos la ejercen, afortunadamente, es decir que no todos los hombres son maltratadores y no todas las mujeres asesinan a sus maridos.
Dicho esto paso a explicar el por qué digo que es complicado erradicarlo. Para que exista maltrato se necesitan dos o más personas en el caso de que también intervengan los hijos. Evidentemente ambos perfiles el del maltratador y el del maltratado están muy bien estudiados y por tanto definidos.
La mujer suele ser la que más lo padece, en una cultura en la que hasta hace bien poco, ella estaba sometida al padre, luego al novio, al marido y si me apuras a los hijos. Cuesta quitarse siglos y siglos de sometimiento y salir reforzadas. 
El maltrato cuenta con un componente psicológico que hace que la mujer crea que se lo merece y el hombre piense que puede hasta matarla porque le pertenece.
La sociedad ha evolucionado, cada vez se toleran menos ataques machistas, pero en el interior de muchas casas el infierno está presente cada día, hasta que la desgracia se consume y hay otra mujer engordando la lista de asesinadas a manos de su pareja.
Los datos son alarmantes y por tanto se tiende a culpar al hombre en todos los casos, sean verdaderos o falsos.
Recientemente hemos leído las "desafortunadas declaraciones de un diputado, el cual por defender al colectivo al que pertenece al de los hombres, ha lanzado acusaciones sin comprobar la veracidad de las mismas. Podría haber dicho lo mismo sin molestar, con las cifras en la mano y las estadísticas bien aprendidas, craso error por el que ha tenido que pedir disculpas.
Las cifras nos hablan de diecinueve hombres muertos en el 2012 a manos de sus parejas, muertes tan importantes como las de las mujeres porque conllevan la misma violencia y la misma falta de respeto hacia lo más sagrado, la vida.
La solución pasa por la educación de hombres y mujeres, enseñar a niños y niñas, hacerlos vivir en igualdad, sin discriminaciones de ningún tipo, pero ahora bien, que nadie piense que con ello dejarán de haber muertes, porque se equivoca, cualquier persona que sea abandonada, cuya auto estima esté por los suelos y se crea superior a su pareja, puede convertirse en un asesino en potencia, sea hombre o mujer, no hay que olvidar que aquí los celos son parte del problema, celos irracionales y violentos.
La sociedad debe proteger y dotar de herramientas adecuadas a los maltratados de cualquier género, insistir en denunciar al primer síntoma y en generar una tolerancia cero y aún así diversos factores harán que sigan habiendo asesinatos, hasta que nos convirtamos en serio en una sociedad civilizada, hasta entonces, estemos atentos y ayudemos a lo afectados a volver a sentirse personas libres..

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