domingo, 10 de febrero de 2013

AVARICIA Y DINERO FÁCIL

Quizás ahora quieran que sintamos pena y los consideremos víctimas y sí, pero de su propia avaricia y falta de escrúpulos para enriquecerse.
Ninguna mujer que se tenga por inteligente deja de  preguntarle a su pareja ¿de donde ha sacado el dinero que va llegando a casa y si sus negocios son claros o no? Por lo tanto ella es tan culpable como él, puesto que ella le presentaba a muchos posibles clientes amparándose en su parentesco.
Tampoco se cree nadie que el Rey fuera ajeno a estos negocios aunque se tape todo el asunto en bien de la Corona y por asuntos de Estado.
El daño moral que esta pareja ha infringido a sus propios hijos, es ya irreparable, unos niños que a buen  seguro se debaten entre salir en defensa de sus padres o intentar comprender qué ha sucedido realmente, cuando crezcan alguien tendrá que explicarles lo que ha pasado.
No soy monárquica, no creo en Reyes o princesas, pero estaría escribiendo lo mismo si esta señora fuera hija de un presidente de gobierno.
La avaricia y la extorsión no conoce de clases sociales pero es más dañina cuando se da en personajes a los que se les presupone cierta dignidad y decoro.
Asumiendo la presunción de inocencia a la que todos tenemos derecho, creo que su marido debe enfrentarse a un juicio justo y si se ha de pasar catorce o quien o diez años en la cárcel que lo acepte por el bien suyo y el de su familia, pero mucho me temo que un sujeto que iba por ahí obligando a que se le firmaran contratos y asaltando todo lo que se le venía en gana, sepa lo que es la dignidad y mucho menos el decoro.
El abuso de poder tiene tarde o temprano sus consecuencias y nadie, absolutamente, nadie debe de salirse de rositas cuando ha robado, mentido o extorsionado.
Este país tiene que empezar a cambiar, la corrupción es un mal, pero existe cura, se puede y se debe erradicar o al menos perseguir allá donde se detecten casos. Limpiemos las instituciones  de corruptos, que trabajen los tribunales, ya sea contra la corona o contra el propio gobierno si este se ha enriquecido fraudulentamente, sólo así empezarán a ir bien las cosas, un Gobierno de mujeres y hombres trabajando para su país.
No se llega a la política para enriquecerse y quien piense así debe de ser inmediatamente apartado de ella por sus propios compañeros de partido.
España es mucho más que su clase política y así debemos hacérselo saber al resto del mundo, ese mundo que nos mira preocupado y expectante, si queremos que vuelvan a confiar en nosotros atajemos el mal de raíz y si hay que hacer unas nuevas elecciones votemos con sensatez si es que eso es todavía posible. 

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