La protagonista del artículo es Ping Fu una niña china que sobrevivió a los horrores de la Revolución Cultural de 1966 de Mao Tse Tung.
Su familia burguesa cayó en desgracia y ella y su hermana fueron retenidas en un oscuro cuarto, obligadas a presenciar asesinatos, Ping fue violada por diez jóvenes un día a la vuelta de un paseo, mientras día tras día se le intentaba lavar el cerebro sistemáticamente.
Pues bien, aquella niña es hoy Directora General de Geomagic y una de las principales fortunas de EE.UU.
Esto nos lleva a pensar que una persona puede refugiarse en sí misma, en sus bonitos recuerdos y sobrevivir a cualquier intento de destrucción por parte del sistema.
No se puede cercenar la libertad, cuando esta es innata en el individuo, las ganas de vivir, de salir adelante, de rebeldía hacen que los torturadores quiebren tus huesos, pero nunca tu alma, por mucho que ellos así lo deseen.
Lo que más me ha llamado la atención es la reflexión que ella se hace para poder seguir adelante y en paz. Su madre nunca las quiso ni a ella ni a su hermana, las trató con frialdad, pero ella la ha acogido en su casa y la cuida, porque no quiere ser como ella, una madre o una hija dura y fría. Ella ha aprendido a amar a pesar de todas las desgracias y horrores que ha tenido que presenciar a lo largo de su vida y ese es el ejemplo que debemos sacar de sus palabras, que el perdón nos ayuda a sentirnos bien y a seguir hacia adelante siempre.

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