jueves, 16 de mayo de 2013

LOS NIÑOS OLVIDADOS DE OCCIDENTE

Salen del colegio peleándose, gritando, diciendo tacos y las madres tuercen el gesto, agarran a sus niños de la mano y se los llevan hacia el coche o hacia casa. Son los niños difíciles, los que nadie quiere, los que molestan a la sociedad porque son carne de cañón.
Ellos no eligieron nacer en el hogar equivocado con los padres equivocados. Se encontraron con una cruda realidad, sus padres no podían cuidarlos, unos porque sencillamente, no podían cuidarse a sí mismos y otros porque en su egoísmo no querían hacerlo. Niños que molestan desde pequeñitos.
Estos niños aprenden bien pronto que una mano sirve para acariciar pero también para maltratar, que hay mujeres que paren y abandonan y que hay padres que violan a sus hijas, porque son unos depravados o porque lo ven normal ya que ellos también sufrieron abusos.
Un día la situación se rompe, la sociedad actúa y el niño es separado de su núcleo familiar y pasa a ser tutelado por el Estado.
Le espera como hogar una institución poco acogedora donde tendrá que compartir sus horas con otros niños que no son su familia.
Todo puede pasar, desde que alguien te proteja hasta que alguien la tome contigo y te haga la vida imposible.
Con el hándicap añadido de sus problemas psíquicos los niños tienen que convivir, se insultan se mofan unos de otros en un reino en el que el tuerto es el Rey.
La sociedad duerme tranquila los "monstruos" están donde deben estar y molestan lo justo y si luego lo hacen rematadamente mal ahí están las cárceles para meterlos y olvidarlos.
Afortunadamente, hay familias que comprenden esta situación y actúan como "familias acogedoras" devolviendo algo de cariño y normalidad a estos chicos y chicas, que ansían como nada en el mundo comprender por qué ellos son diferentes a los demás.
No debemos olvidarnos de ellos, antes bien hacer todo lo posible por conocerlos, por comprender su situación, por no tirar la toalla con ellos ni apartar la vista ante sus acciones por llamar la atención.
El amor y el cariño hacen más por el hombre que los barrotes. Que no se nos olvide nunca .

2 comentarios:

  1. Muy conmovedor y cierto tu comentario sobre la realidad de los niños que viven en los Hogares. En Argentina el fenómeno es el mismo. Las socieadades más avanazadas seguramente deben tener otra realidad, como la Sueca, o la Noruega. Nosotros tenemos mucho camino por andar y muchísimo para humanizar aún en nosotros mismos.

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  2. por nuestros niños lo que haga falta.


    Besos cielo.

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