miércoles, 12 de junio de 2013

LA NECESIDAD DE SEXO O NO.


¿Se puede vivir sin sexo? Quizás es la pregunta que a veces nos hacemos y cuya respuesta tiene múltiples matices.
En la adolescencia el ser humano llevado por sus propios instintos se lanza a conocer aquello de lo que todos hablan pero nadie quiere contar. Hoy en día nuestros chicos y chicas disponen de Internet una herramienta muy útil para satisfacer cualquier duda al respecto.
Pero nada es comparable a la primera vez que te acuestas con una persona y haces el amor. No es que las primeras veces sean para echar cohetes, ya que el sexo es algo que uno va modelando con la práctica y que como el baile te has de ir adaptando a las sucesivas parejas con las que te vas encontrando.
Por supuesto, hay quien siempre pisará a su pareja, por patoso/sa, o quien llevará la batuta sin preocuparse si la otra persona disfruta o no de la sinfonía.
El sexo es un "pas a deux", nunca un monólogo y en parejas ya establecidas el diálogo se hace imprescindible si queremos satisfacer y que nos den placer, máximo placer si uno hace bien los deberes.
Otra cosa es el sexo ocasional, el que todos conocemos como aquí te pillo.....,aquí si que el conocimiento del otro es nulo y por lo tanto sólo queda dejarse llevar y sacar lo mejor de uno mismo, con suerte cortarás dos orejas y dejémoslo ahí.
El sexo consentido y deseado, es un placer de dioses, engancha como una droga e incluso ha llevado a la locura a mucha gente.
En cambio su carencia, puede significar frustración, insatisfacción o simplemente una decisión tomada libremente que no acarrea mayores problemas.
Hace tiempo se insistía en practicar sexo sólo con la persona que amas o practicar sexo con amor, porque eso era la total plenitud, particularmente, no estoy de acuerdo ya que entonces nos limitamos como seres humanos y si por desgracia nunca encuentras a esa persona te pierdes uno de los mayores placeres de esta vida.
Hacer el amor, disfrutar, darte al otro y recibir de él lo mejor, es una experiencia no necesariamente bendecida por ninguna religión sino un acto libre de cada ser humano, dejarse llevar, explorar, consentir, sentir, verbos que conjugan un amalgama maravilloso al cual ningún hombre o mujer deben renunciar y menos por imposición.
Al contrario que los animales el ser humano practica actividades encaminadas solamente a conseguir placer y os aseguro que el sexo con mayúsculas es una de ellas.
Dedicado con especial cariño al Club de las que esperan.

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