domingo, 14 de julio de 2013

MUJERES PERVERSAS.

Prometí hablar de las mujeres perversas y a ello voy. He conocido por desgracia a muchas y suelo distinguirlas ya con suma facilidad. A su lado la vida se convierte en un infierno del que, a veces, no se puede escapar. 
Sus malas artes van destinadas indiscriminadamente hacia hijos, pareja y todo aquel que caiga en su bien tejida tela de araña.
Son volubles, cambiantes, dañinas y si alguien se interpone en su camino, no sienten ningún escrúpulo en quitarlo de enmedio.
Sienten placer al ver sometidos a su voluntad a aquellos que las quieren y actúan como déspotas en su pequeño mundo. Cuando un hombre se enamora de una mujer así, la mayoría de las veces ante los ataques de los demás la defenderá, ella ya se ha encargado en parecer una víctima, lo cual no significa que se sienta agradecida ante la defensa, antes bien, lo tachará de calzonazos en su fuero interno.
No obstante, la maldad no es patrimonio de ninguno de los dos sexos, pero tras las puertas de las casas se esconde disfrazada de ama de casa o de padre de familia.
Son perro del hortelano y capaces de volverte loco, pero como buenas malabaristas no te darás cuenta de sus malas artes hasta que ya sea demasiado tarde.
Las mujeres perversas nunca descansan sus cerebros son pequeñas máquinas de idear maldades, aprende a diferenciarlas y tal vez seas uno de esos hombres afortunados que escaparon por los pelos de la hecatombe.