viernes, 15 de agosto de 2014

TREMEBUNDA Y MASMEESFUERZO

Tremebunda García se había hecho una experta en recorrer tiendas de artilugios sexuales extraños, tanto era así que en algunas de ellas la llamaban por el diminutivo.

-Hola Treme, ¿qué tal lo lleva hoy?

Ella bajaba los ojos como con timidez cuando el chico que le gustaba desde hacía años le hacia la pregunta, mientras, de reojo, buscaba el último vibrador a cinco velocidades que emitía música clásica a la vez que vibraba. Treme compraba siempre el XXL, vibrador que confeccionaban a mano unas lesbianas japonesas de más de cien años.


Masmeesfuerzo Andosuelto, era de condición humilde, nada que ver con el rancio abolengo de Tremebunda, pero el amor no tiene barreras y el dependiente y la eterna heredera se habían enamorado entre explicación y explicación del funcionamiento de artilugios sexuales. Por descontado que la Marquesa de Andetrinco no era conocedora de las andanzas de su hija, por dios le hubiera dado un patatús, además ésta, hábil ella por las noches pasaba al modo "vibrador" tampoco hacia falta su señora madre era sorda de los dos oídos y de un pie y roncaba como un camionero después de una buena borrachera, el camionero, no la marquesa, aunque también porque empinaba el codo, los dos de Anís del Mono, en realidad, lo del modo vibrador era puro vicio......
 
Aprovechando que la marquesa viuda se iba unos días al balneario, con otras momias de su círculo de amigos a Treme se le ocurrió que podía invitar a Masmeesfuerzo a merendar y así podía enseñarle su colección de artilugios sin ningún peligro. Lo único que tenía que hacer era neutralizar a Deontontina criada que llevaba muchos años en la casa tantos que Treme no sabía si formaba parte de ella mimetizándose con las paredes. Más de una vez estuvo a punto de tirar los vibradores al suelo al llegar a casa cuando no la veía y salía de la pared como un fantasma.
Nada podía impedir que ella trajera a su enamorado al palacete así tuviera que encerrar a Tontina bajo cuatro candados. Con una sonrisa bobalicona colgando de la comisura de su boca y con su última adquisición a cinco velocidades entre las manos soñó toda la noche con el hombre de sus vida.

Cuando se despertó se vistió con sus mejores galas hechas a manos porque Treme como su nombre indicaba estaba tremenda de caderas y pechos, a distancia creías que una mesa camilla se acercaba a ti, y se encaminó hacia la tienda, suerte que Masmeesfuerzo era un chico tímido y de pocas luces, eso si dotado para la mecánica como ninguno y con una simpatía a raudales que a Treme la hacia rejuvenecer. Entró como un toro en el sexshop, él estaba atendiendo a una pareja de ancianos así que tuvo que esperar disimulando su ansiedad por hablar con él e invitarlo a merendar. Cuando la vio la cara del chaval cambió iluminándose cual sol de primavera, despachó en un plis a los ancianos endorsándoles un pack completo de hágalo, hágaselo y se dirigió a Treme.

-Usted por aquí, cuanto me alegro.

-Pues si, quiero comprar unas pilitas –Treme todo lo hacía pequeño, para contrarrestar su opulenta figura.

Aunque Masme, sabía que en los chinos de al lado las pilas eran más baratas, corrió raudo a un cajón y sacó un par de pilas que envolvió con primor de chico enamorado. Muchas veces se imaginó envuelto en las carnes magras de Treme oyéndola gemir como una posesa.

Mientras utilizaban como locos todos los vibradores a su alcance.

Cuando le dio el paquete sus dedos se rozaron y ambos vibraron de pasión ellos y los quinientos vibradores de la tienda y trastienda. Momento en que aprovechó Treme para decir.

- Oiga joven ¿le gustaría asistir esta tarde a una merienda en mi casa?

-Estaría encantado, déme la dirección ¿a qué hora me persono?

Ella hizo un cálculo de las horas que Tontina dedicaba a su siesta diaria.

-Pues a las seis estaría perfecto.

-Allí estaré como un clavo señora mía.

La cara de Treme al salir del sexshop expresaba una felicidad inmensa, tras cuarenta y cinco vírgenes años por fin se decidía a dar el paso, porque de hoy no pasaba que le quitara el polvo a más de un artilugio.

Cuando llegó a casa descubrió a Deontontina trajinando en la cocina.

-Oye Tontina me apetece ese dulce tan bueno que hacías ¿recuerdas? aquel de tres chocolates. 

A continuación echó un vistazo en la alacena donde su madre guardaba el aguardiente que todos los años le enviaba el tío Geroncio el de Asturias.

-Pero muchacha ¿qué mosca te ha picado? te noto alborotada.

A Tontina le faltaba la pierna derecha, al haberla perdido en la guerra y se movía por la casa con dos muletas que le había regalado su primo Trastuerto del que estuvo enamorada toda su vida.

-¿Qué buscas?

-Nada no busco nada, echo un vistazo no más.

A las cinco treinta en punto minuto arriba, minuto abajo la criada se tumbaba en su cama y se sometía al juicio de los justos durante dos horas, horas que Treme pensaba aprovechar al máximo.

Cuando llegó la hora y Tontina se encerró en su cuarto ésta cerró la puerta con la llave que previamente le había robado y puso una silla como había visto hacer en las películas.

A las seis en punto ni un minuto antes ni uno después sonó el maravilloso y sonoro timbre del palacete ingenio perpreñado por el tatarabuelo de Treme el Marqués de Trincomucho y Medivierto III. Un genio en eso de las máquinas del que Treme había sacado su afición a los artilugios raros.

Teniendo dos horas por delante más o menos, Treme se arreglo los pechos antes de abrirle a su amado.

-Buenos tardes señorita Treme.

-Buenas tardes Masme.

-Estas flores son para usted.

Y le alargó un ramo de preciosos claveles, lo único que había podido comprar dado su ajustado sueldo.

Sin más dilaciones Treme y él se dirigieron al cuarto de ella, él se dejaba llevar impresionado por los cuadros de antepasados de ella.

A priori su cuarto estaba impoluto pero cuando Treme aplaudió aquello cambió por completo, una gran bola como la de las discotecas bajó del cielo, de las paredes sobresalieron estanterías llenas de vibradores de todas formas y colores y una música erótica empezó a oírse por toda la habitación. A Masme se le pararon los pulsos y tuvo que tragar saliva miró hacia donde Treme le esperaba con una desabille que a duras penas le tapaba sus vergüenzas y sin pensárselo dos veces se abalanzó sobre ella.
Probaron todos los vibradores, algunos hasta varias veces y se amaron como posesos, arriba, abajo, de lado, de frente, de espaldas, reían a carcajadas, toma ahora te toca a ti se decían felices, zasca por aquí, por allá, lo hicieron en la cama, en el suelo, en el sofá, hasta que sucedió la tragedia, el cuadro de luces del palacete no se había revisado desde los tiempos de ni se sabe y no pudo soportar tanta presión vibratoria, saltaron todos los fusibles y empezaron a saltar chispas por toda la casa, Treme y Masme salieron a la calle con lo puesto o sea nada y los bomberos tuvieron que rescatar a Tontina cuando Treme les explicó que dormía a pierna suelta. A la marquesa que ya volvía de su relax aún le dio tiempo a contemplar como su palacete ardía cual falla valenciana y a distinguir, tal cual ella la había traído al mundo, a su única hija Tremebunda, abrazada a un muchacho flaco y tembloroso.

Cuando la marquesa se recuperó de su ataque y consiguió decir algo sus primeras palabras fueron.

-¡Tremebunda! ¿En qué estabas pensando mala hija?

-Madre yo solo quería divertirme un poquito.

-Te voy a dar diversión, mañana te llevo al convento de tu tía Gensantísima, ella sabrá que hacer contigo.

Y así termina esta historia, Treme partió al convento donde se dedica a inventar vibradores para las novicias y Masmeesfuerzo volvió a su pueblo de Piedrasverdes, donde regenta una pequeña tienda que surte de material a Treme…..
FIN.





martes, 12 de agosto de 2014

EL INSPECTOR FLANAGAN

Apenas tenía algún caso interesante y las mañanas las dedicaba a observar a los transeúntes que indolentes iban de aquí para allá. Sumido como estaba en sus pensamientos no escuchó los suaves golpes en la puerta y cuando levantó la vista una mujer morena, alta, con unas piernas que en si mismas ya incitaban a pecar, le preguntó con una voz profunda y dulce a la vez.

-¿Puedo entrar?

Le indicó con la mirada que se sentara y ella lo hizo de forma que sus largas piernas quedaran al descubierto. El ex inspector Flanagan tragó saliva y preguntó.

-Bien ¿En que puedo ayudarla señorita o debo decir señora?

-Señora.

Lo dijo con esa voz aterciopelada mientras extraía de su pitillera de oro un largo cigarrillo.

-Deseo que usted me sirva de coartada, esta madrugada asesiné a mi marido, le disparé mientras dormía.

Robert Flanagan era un policía retirado, curtido en demasiadas peleas, asesinatos, prácticamente conocía todos los recovecos oscuros del alma humana, aún así se incorporó en el sillón y preguntó.

-¿Me está tomando el pelo?

-El asunto es bien sencillo, usted me ayuda, miente y dice que a esa hora estábamos juntos y yo le ingreso donde usted diga dos millones de dólares.

-Así que ese es el precio que ha estipulado por mi colaboración ¿qué pasa si me niego y cuando salga de aquí llamo a la policía?

-No lo harás Roberto.

Aquella voz, ahora sonaba demasiado familiar, por un momento su pensamiento voló hasta el instituto de Pensilvania donde se había desarrollado parte de su infancia y juventud. Recordó a su amiga, aquella niña delgaducha y fea a la que había defendido con rabia de la pandilla de matones y que a partir de aquel día le seguiría como un perrillo fiel.

-¿Norma? ¿Eres tú?

-¿Tanto he cambiado?

Volvió a mirar a la mujer pero esta vez de una forma diferente y sí nada quedaba de la mujer aún adolescente que le acompañó en aquellos días convulsos de su juventud cuando sus padres decidieron enviarle con los abuelos, porque ellos no podían cuidarlo.

-¿Sorprendido?

-Mucho, pensé que no volvería a verte, desapareciste sin dejar rastro, te busqué durante meses hasta que tiré la toalla.

-Cualquier día nos tomamos un café y te cuento mi vida pero ahora necesito que me ayudes.

-¿Tan segura estás de que voy a encubrirte?

-Yo lo hice por ti ¿recuerdas? empujaste a aquel niño por las escaleras estabas lleno de rabia y él lo pagó, todos creyeron que se había caído menos yo. Lo vi todo.

Flanagan la miraba inquieto mientras ella hablaba.

-Sé lo que estás pensando que soy una asesina pero te diré que mi marido es, bueno era, Franco Marlowe.

-¿El mafioso?

-Si, no voy a decir que me maltratara ni nada de eso, solo que ayer me amenazó y decidí que él o yo, así de sencillo.

-Me parece poca coartada, la verdad. Supongo que eres su única heredera.

-Si lo soy, no tuvimos hijos.

Flanagan tuvo un minuto de indecisión, pensó que le debía una y dijo.

-Acepto ¿cual es tu plan?

-Voy a llegar a casa, por supuesto, mi marido lleva horas muerto, gritaré llamaré a la policía y diré que estaba contigo, eres un ex poli te creerán, además si investigan sabrán que fuimos amigos de la infancia, no les extrañará y mi marido era un mafioso, ajuste de cuentas caso cerrado.

-Aquí estaré para cuando vengan a interrogarme, te rogaría que tocaras algunos objetos por si se les ocurre tomar las huellas.

Norma se levanto y puso en movimiento ese cuerpo creado para el pecado, Roberto hizo lo mismo y se aproximó a ella lo suficiente como para oler su perfume, ella lo beso suavemente en la boca.

-No creas que hago esto todo los días, pero de no haberlo matado él hubiera acabado conmigo tarde o temprano.

-Vuelve a casa y lleva a cabo tu plan, esperaré tus noticias.

Se asomó a la ventana a tiempo de ver como se metía en un impresionante coche rojo y pensó si habría hecho bien, aún podía descolgar el teléfono y denunciarla, si el marido hubiera sido una buena persona, pero Marlowe era un asesino sin escrúpulos.

Como era de temer la policía lo llamo al cabo de seis horas lo citaban en comisaría en calidad de testigo.

Se personó sin prisas, los antiguos compañeros lo saludaron efusivamente, había un nuevo comisario que Flanagan no conocía. Pero afortunadamente el interrogatorio se lo hizo Fred un viejo amigo.

-Siéntate Roberto, quiero que mires estas fotografías.

Sobre la mesa extendió tres fotos donde podía verse el doble asesinato el de un hombre de unos sesenta años y una mujer más joven los habían cosido a balazos, sin piedad.

Roberto tragó saliva, eso no era lo que Norma le había vendido como un asesinato en defensa propia, de golpe comprendió que lo había utilizado y que por mucho que Fred pudiera creerlo estaba metido en un buen marrón.

En cuestión de segundos calibró el alcance de sus palabras.

-Es cierto lo que dice, estuvo conmigo desde las ocho de la noche hasta bien  entrada la mañana.


Tenía una conversación pendiente con una conocida, con una asesina…..

A TI

        EL CAMPESINO Y LA FLOR

Había una vez un campesino en un lejano pueblo olvidado de un país también olvidado, que todos los días salía a cultivar su escasa parcela de tierra que apenas le daba para vivir.
Hacía poco que había perdido a su esposa, porque, a veces, no tenían para comer y ella no había superado el frio invierno. Una oscura tristeza fue inundándole día a día haciendo que sus ganas de reír y cantar se fueran apagando, No sentía interés por nada, todo le daba igual.
Pero un día, cuando se agacho para recoger el fruto de un árbol que crecía en su terreno, descubrió cerca de este un pequeño brote que antes no estaba allí. Sintió curiosidad, el brote era tan pequeño que apenas se distinguía, pero se mantenía erguido y el viento no lo había arrancado como el resto de plantas que año tras año sufrían su azote. La primera intención fue arrancarlo de cuajo, pero el brotecillo se agito ante su mano y por primera vez en mucho tiempo el campesino esbozó una pequeña sonrisa.
Decidió dejar crecer a tan corajudo ser y todos los días cuando terminaba su tarea se sentaba frente a él y veía cómo éste evolucionaba sin saber siquiera que saldría realmente de él.
Así fue como vio crecer al bello brote, luchar contra el viento y la lluvia, resguardarse de los animalillos y crecer un poquito más cada día con las sabias manos del campesino como único alimento.
Cuál fue su sorpresa al comprobar un día que el brote se había hecho espigado y que tras una noche de tormenta  abrió  sus hojas y  permitió que la más bella flor tomara los primeros rayos de sol estirando radiante sus hermosos pétalos.
Cuando el campesino la vio quedo totalmente prendado de ella, no podía dejar de mirarla, la acariciaba suavemente y le hablaba con el lenguaje que sólo conocen los enamorados, la flor se erguía orgullosa cuando escuchaba la susurrante voz del campesino y se entristecía cuando este se alejaba, cerraba sus pétalos y se disponía a entregarse a un sueño reparador para estar bella para él.
Poco a poco el campesino fue perdiendo la razón, se sentaba horas y horas y le hablaba a la hermosa flor, esta agitaba sus graciosos pétalos y el sonreía, bailaba para ella y ambos establecieron un lenguaje más allá de toda cordura y que sólo ellos entendían.
Pero la belleza causa mucha envidia, en el pueblo no pasó desapercibido el cambio que había experimentado el campesino y una noche lo siguieron y comprobaron el avanzado estado de su locura, se había enamorado de una flor.
Se reunieron y decidieron por el bien de él, ingresarlo en un manicomio donde sin duda sería mejor cuidado y sanaría de su enajenación.
Cuando quiso darse cuenta se encontró encerrado en una pequeña celda, con tan solo un ventanuco que apenas dejaba pasar la luz del sol.
Allí, solo, sin su flor, su corazón fue apagándose y poco a poco su sonrisa se fue transformando en una mueca de dolor y de pérdida.
La flor, esperó y esperó al campesino, se vistió con sus mejores colores se peino los pétalos  coqueta, pero nada hizo que su amado regresara y un día de fuerte  viento, sencillamente se entregó al sacrificio y dejo que este la arrancara de cuajo llevándola en el aire kilómetros  y kilómetros. Pero el viento era un enviado de los dioses y sólo cumplía una misión, depositar a la flor en las manos del hombre, que cuando la tuvo entre ellas lloro de agradecimiento y la acuno junto a su  maltrecho corazón.
Cuando a la mañana siguiente los carceleros derrumbaron la puerta que estaba atrancada, contemplaron a un hombre sin vida que yacía en el lecho con una expresión de paz absoluta en su mirada y en su pecho muy, muy cerquita del corazón la flor más bella de la tierra.”



Para ti por haberme acariciado con tus manos y haberme alimentado con tus besos, dejándome volar y por llevarme muy, muy cerca del corazón.

viernes, 25 de julio de 2014

LA COMUNIDAD QUE SE ABRE AL FUTURO.

¿Qué es sentirse valenciano? algunos de nosotros amamos la tierra que nos vio nacer, con ese sentimiento inexplicable que nace del fondo de nuestros corazones. No somos excluyentes podríamos vivir en otro país y seguir sintiendo esas mariposas en el estómago cuando regresas a casa, a tu casa, donde se desarrolló tu infancia tu juventud. 
Por eso, nos duele doblemente ver como nuestra Comunidad es maltratada por los sucesivos gobiernos que se han alternado en el poder desde hace ya muchos años. La sociedad valenciana al igual que la española está adormecida, esperando que suceda un milagro que la saque de su modorra y la vuelva a situar donde le corresponde.
 La pluralidad de nuestras tres provincias su situación abierta al mar Mediterráneo, su gente capaces de reinventarse a sí mismos una y otra vez. Aguantando durante más tres de treinta años que nuestros vecinos del norte se apropien de aquello que es solo nuestro, nuestra lengua nuestra cultura trufada de grandes mujeres y hombres que salieron al mundo para hacerlo más grande.
Alguien me dirá que ser valenciano es vivir en Castellón, Alicante o Valencia, sin más, si, postura muy respetable, los sentimientos, el amor a lo nuestro no se fuerza, se siente.
Todos sabemos que debemos ponernos manos a la obra, que la casa era vieja y se ha resquebrajado y por tanto conservando los cimientos hay que elevarla de nuevo, contando con todos los factores sociales, la sociedad debe saber a donde quiere dirigirse qué quiere conseguir, esas metas que todos nos proponemos y que igual sirven para un conjunto de población que aunque con sus diferencias que las hay y son muy buenas, saben que reman en la misma dirección.
Basta de victimismo rancio, de nosotros depende que se nos respete fuera de nuestras fronteras, defendamos lo nuestro mientras con la otra mano lo engrandecemos. Y si somos maltratados o utilizados como moneda de cambio, busquemos a aquellos que sí puedan defendernos, votemos a partidos que sepan ser valencianos, somos un gran pueblo, trabajador, emprendedor, no dejemos pues que mentes estrechas nos convenzan de lo contrario.
La comunidad Valenciana aún tiene mucho que ofrecer a España, sin perder ni un ápice de su identidad, caminemos todos pues hacia ese sueño de libertad y futuro.

martes, 15 de julio de 2014

LOS NIÑOS OLVIDADOS DE OCCIDENTE







“No quiero estar aquí”, podría ser su “grito de guerra” cuando entran en un Centro de Menores por primera vez, pero  les guste o no, se rebelen o no, no tienen a donde ir.

Un niño o joven llega a un Centro de menores por diversos motivos, algunos tiene padres adolescentes que, a su vez, viven con sus padres y los abuelos no pueden hacerse cargo de las criaturas. Otros desaparecen sin más, dejando a los niños al cuidado de algún vecino al que le entregan algo de dinero con la excusa de que  cuando encuentren trabajo, volverán a por el niño, cuando esto no sucede el menor pasa a ser tutelado por del Estado. Cada Comunidad Autónoma se rige por sus normas en cuanto a la tutela de la infancia.
Algunos de estos niños nacen producto de relaciones incestuosas o entre personas con grandes discapacidades.

Cada niño que llega a un Centro de Menores tiene detrás una historia difícil, de malos tratos, vejaciones, abandono e incluso violaciones. Por lo que, tanto el asistente social como el psicólogo abren un protocolo de actuación particular para cada niño, que se llevará a cabo hasta que cumpla dieciocho años y deba abandonar el Centro.

Si mientras dura este trasiego el niño se ha hecho mayor o quizás cuente con alguna minusvalía, casi es imposible que sea adoptado o que haya una familia acogedora que quiera hacerse cargo de él.

Cuando hablas de estas instituciones, el desconocimiento general de la sociedad tiende a pensar en los antiguos orfanatos y en las malas condiciones en las que viven los niños, nada más lejos de la realidad.

Hoy en día estas instituciones cuentan con cuartos individuales, modernos baños y televisión, los niños siguen unas normas de convivencia, hacen tareas como fregar, barrer, mantener aseados los cuartos o ayudar en la preparación de bocadillos.
Surgen, como no, situaciones conflictivas entre ellos, muchas veces se insultan con la intención de ser el más fuerte o el más carismático, tan solo se trata de sobrevivir en la selva.

Las situaciones que se generan son de todo tipo, hay que tener en cuenta que cada niño viene  con una problemática personal distinta, los conflictos surgen a pesar de los educadores y, a veces,  hay que hacer cambios en los grupos para mantener cierta calma en el Centro.

Por sus circunstancias personales, hay niños o jóvenes que no pueden permanecer en el Centro dado que no se adaptan a él o a sus compañeros,  dándose la circunstancia de tener que ingresarlos en centros más “cerrados” quizás con una disciplina más dura.

El voluntariado hace tareas de apoyo al educador, participando con los deberes, en las duchas que son diarias, procurando siempre la higiene de los niños y su limpieza y ayuda en las comidas, puestos que hay pequeñitos que no saben comer solos.

Estos niños no interesan a nadie, algunos, bastantes, son hijos de inmigrantes e incluso chicos negros que han llegado solos a España, por lo tanto tenerlos en los Centros evita saber de ellos, afortunadamente, no siempre es así, hay muchas familias educadoras con hijos propios o no, que desean ofrecerles un hogar a estos niño desarraigados, llevándoselos o bien los fines de semana o durante años.

Es necesario comprender que por mal que los traten sus padres o abuelos, ellos añoran estar en sus casas y se viven auténticos dramas, con niños que utilizan la rebeldía como arma de defensa.
Si nuestra burocracia no estuviera tan abultada y por tanto lenta, algunos de ellos no pasarían el calvario de ir de una familia a otra o de un Centro a otro sin adaptarse a nada ni a nadie.

Es necesario convertirnos en su voz, explicar su situación de niños abandonados y resentidos con la sociedad, educar a las familias para que cada vez más acojan a estas criaturas y les den el cariño que por circunstancias no han tenido. No tenerles miedo, son niños conflictivos porque están asustados y es tarea de todos tranquilizarlos y prepararlos para la vida que llevarán igual que si fueran nuestros hijos.





Fdo: Amparo Blay
14 de julio de 2014

Valencia-España

viernes, 4 de julio de 2014

A TERESA


Todo ocurrió muy deprisa porque tu marido no tuvo a bien avisarme sabiendo que era tu mejor amiga. El destino quiso que me enterara por terceros de que estabas ingresada y fue entonces cuando comprendí tu silencio de una semana que ya empezaba a preocuparme porque tú y yo hablábamos casi todos los días.

Se me hizo largo el pasillo mientras caminaba hacia tu habitación quizás presintiendo lo que mi corazón no quería creer.

Recuerdo que había gente, tus sobrinas, tus hermanos, tu suegra y tú, pero al mirarte pensé, no, no es mi amiga, ella estaba llena de vida, la persona que se remueve en la cama no eres tú. Aún así no sabía todavía qué te pasaba a ciencia cierta hasta que una de tus sobrinas me lo dijo, te morías y no se podía hacer nada por ti, esperar. Quise no llorar pero algo dentro de mí se rompió y aún hoy sigue roto, porque han sido casi cuarenta años juntas, compartiendo tantas vivencias que no caben en un libro.

Volví a entrar en la habitación y me situé al lado de tu cama, tú ya no eras consciente de quienes éramos, quizás nos oías pero mi amiga, la que tantas veces rio conmigo, se había ido y quedaba un cuerpo que ya no podía sostener un cáncer galopante, te morías y había que estar allí, por ti, para ti, porque en tu desesperación te quitabas todo, querías irte.

Así se pasó la tarde, hubo un momento en que me cogiste el antebrazo y estuvimos así unos minutos, supe que sabías que era yo y que te estabas despidiendo, no pude dejar de llorar porque el dolor que sentía tenía que salir por algún lado, te ibas y me arrancabas un trozo de vida y dolía mucho.

Al día siguiente se tomó la decisión de dejarte morir en paz, sin dolor, verte ir tranquila, sin peleas contra la muerte porque tú eras peleona y la enfrentaste hasta última hora.

Nos turnábamos para sentarnos y aguantarte la mascarilla de oxígeno, las horas pasaron lenta hasta que decidí que no quería verte morir, ¿cobardía? No lo sé, solo sé que no quise verte muerta, aunque luego lo hiciera en el tanatorio, pero ver como se te escapaba la vida en un último suspiro, no, no quise.


Tu hermana me llamó a las seis de la mañana de un cuatro de julio de 2013 me dijo que acababas de morir. Colgué el teléfono y lloré………..

miércoles, 28 de mayo de 2014

TRILOGÍA DE CUENTOS ABSURDOS


Anestesina Buendía, no sentía nada, pero nada de nada, ni los pinchazos, ni besos, ni.... Sus padres que la habían abandonado una noche de tormenta a las puertas del palacio de los Rascamonedas, jamás supieron que le habían salvado la vida haciendo esto, ya que murieron de unas fiebres rosadas en el cuerno de la selva Miteatrevas.

Así creció la joven, rica pero anestesiada de todo contacto y dolor. Sus padres los Condes no le dieron importancia, es más cada dos por tres recordaban aquella noche de tormenta en que Gertrudisquinta, la criada entró toda mojada con un bulto entre sus brazos que se agitaba y lloraba sin consuelo, al cogerla la condesa sin querer le golpeó la cabeza con la mesa pero la niña no dijo nada, siguió llorando con esa pena que ya no la abandonaría durante toda su vida.

Ernestino Agárramela, segundo conde de Rascamonedas por parte de tío materno, cedió a que su mujer se quedara con la niña, ya que ellos no habían podido tener hijos, pero no pocos sustos le dio esta, tanto que un día estando en el Ateneo el mozo gritaba a viva voz.

-Señor Agárremela, señor Agárremela.

El conde se revolvió furibundo en la butaca.

-¿Oiga joven acaso yo voy gritando por ahí agárremela?

-Oh, perdone no sabe cuanto lo siento pero llaman de su casa es una urgencia.

Conociendo la torpeza de su mujer y a sabiendas de que Anestesina no chillaría ni aunque la torturaran  con clavos ardiendo, el conde salió disparado hacia su casa, sin darse cuenta de que se había dejado a su chofer ligando con la limpiadora del Ateneo.

Cuando llegó a casa Anestesina yacía espatarrada al pie de la magnífica escalera de mármol de Carrara, por lo visto se había roto algo pero al no sentir nada la condesa ya se estaba tirando de los pelos, harta de preguntarle.

 La ambulancia entró con gran estruendo en el patio del palacio y dos hombretones cargados con varios artilugios se personaron en el hall.

-¿Dígame señorita donde le duele?

-Pues no sabría decirle, toque aquí y le puso la mano en el muslo.

Su madre que estaba viendo que aquello podía salirse de madre, o sea de ella. Paró en seco los tocamientos, ordenó que la cargaran en la camilla y que se la llevaran al hospital más próximo.

Anestesina no era mala chica, solo que en el transcurrir de los años había aprendido a sacar provecho de su falta de sensibilidad, así que dentro de la ambulancia se desarrolló un nuevo experimento que acabó con los pantalones del joven médico por lo suelos.

Lo cierto es que en la aciaga caída se había roto hasta huesos que sus aristócratas padres no sabían ni que existieran.

El pronóstico más que reservado fue de dominio público porque la accidentada reía y reía sin sentir nada, ajena al triste final que le esperaba.

Por supuesto la familia fue avisada, la primera en llegar  fue su tía Teodora Lanzada acompañada de Giliponcio ya que era miércoles y unos minutos después su primo Oriundo Falcone lo hizo acompañado de su mujer Pirulina, embarazada de cuatrillizos.

Anestesina murió a la una de la madrugada sin necesidad de que hubieran gastado en ella ni una gota de anestesia por lo que a los Condes al salir les regalaron tres botellas de Dom Perígnon en reconocimiento al ahorro.


Cuando reunidos alrededor del ataúd su familia lloraba desconsolada, una rara ave del paraíso se posó obstinada encima, un humo blanco salió de la caja y envolvió al ave que levantó el vuelo alejándose cantarina. Los Condes aún rotos por el dolor entendieron que por fin los padres de Anestesina habían vuelto a buscarla y sonrieron agradecidos…FIN.


TRILOGÍA DE CUENTOS ABSURDOS

Teodora Lanzada, tenía tres amantes, siguiendo las indicaciones de su tía Ataulfa que en su lecho de muerte le susurró: "Uno no es ninguno, dos no está mal, tres la santísima trinidad" .

Como Ataulfa tenía fama de frívola, vamos una golfa de tomo y lomo, la sobrina entendió que se refería a sus amantes, así que tomó buena nota. Todo iba bien hasta que el amante uno conoció por casualidad al amante dos y este por carambolas del destino al amante tres, al que muy a mala leche le presentó al amante uno.

Estando tranquila, relajada, intentando doblegar un bigote que se le resistía, Teodora era rumana por parte de padres, escucho como llamaban al telefonillo con insistencia, se extrañó ya que eran las ocho de la noche, esa hora tonta, que ni fu ni fa.

Cuando comprobó quienes llamaban se le pararon los pulsos, tan solo un segundo o hubiera muerto allí mismo, mentalmente pensó en las posibilidades de hacerse la loca y no abrirles, pero sabía por experiencia, era exmilitar, que los problemas como la balas había que recibirlos de frente.

Les abrió la puerta, sin mostrar el mínimo sentimiento en su bella cara, entraron serios, se situaron delante del sofá de tres plazas, ideal para la ocasión, ella ocupo un sillón estilo rococó que le favorecía al moreno que ya apuntaba bajo de su desaville.

El silencio era tenso, se podía cortar así que fue Dora, Teodora la primera en hablar.

-Si ya sé que esto parece peor de lo que es.

Tontolancia el amante nº uno carraspeo y tomó la palabra, posiblemente, lo habían decidido así mientras reunían el valor suficiente para presentarse en su casa.

-Dora comprenderás que estemos mosqueados, pensábamos que éramos los únicos y ya ves, tres.

Giliponcio asintió con la cabeza y Mendruguin también. Fue en eso momento cuando Teodora descruzó las piernas y dejó ver porque tenía tres amantes en vez de uno, todos tragaron saliva y se revolvieron nerviosos en el sofá.

-Tenéis razón, quizás es hora de decirnos adiós.

Lo dijo mirándoles con esa carita que ponía de niña mala.

-De eso nada saltó Giliponcio, a mí no me importa compartirte, eso sí me pido los miércoles y los viernes.

Mendruguin que hasta ahora había permanecido muy callado con las manos en actitud de rezo, dijo.

-Pues siendo así me pido el sábado y el lunes.

Tontolancia los miró asombrado, pero calibrando que si se retiraba perdería el puesto nº uno, comentó.

-Ea ya que me lo ponéis así me quedo con el martes y el jueves.

Oh, que bien así el domingo descanso, dijo Dora, dicho esto los acompañó a la puerta y cuando cerró se dirigió a su dormitorio, tumbados fumándose un cigarrillo la esperaban Lumbreras García y Pichalío Fernández.

Teodora suspiró, siempre la había gustado en número cinco…FIN.



TRILOGÍA DE CUENTOS ABSURDOS


Oriundo Falcone García era virgen, esto, en realidad, se lo debía a su padre que también lo era y le había inculcado estas ideas rancias al hijo.

Preocupada por la virginidad de su hijo que ya pasaba de los cincuenta, Bigotuna García, exprostituta decidió coger el toro por los cuernos. Llamó a su amiga de penurias y le espeto sin miramientos.

-Casta, soy yo, Bigotuna.

Casta debido a sus días de prostitución era sorda por  los dos oídos, así que leyó en la pantallita del teléfono lo que Bigotuna le preguntaba.

¿Tu hija también es puta como tú? Al principio dudo entre enfadarse ante tamaña grosería pero recordó que sí que Pirulina era puta como lo había sido ella y antes su madre y antes su abuela. Así que contestó.

-Siguiendo con la tradición familiar si, más que las gallinas.

-Pues dile a la niña que tengo un trabajo parra ella, que mañana a las ocho de la noche se persone todo lo guapa que pueda en el hotel “El Polvo Feliz”, sito en la calle Arrastrada nº 5  y suba a la habitación ocupada por Oriundo Falcone.
Por supuesto, antes le darán un sobrecito en recepción. Nada más. ¿Lo has entendido?

-Oye que soy sorda pero no tonta, allí estará te lo aseguro.

Después de colgar Bigotuna llamó a su primo Todolisto.

-¿Todolisto, ere tú?

-Sus órdenes prima ¿en que puedo ayudarla?

Todolisto era ex militar de carrera.

-Necesito una habitación para mañana, eso si que esté limpia y ventilada que nos conocemos, mi marido pasará hoy a pagarla y te dejará un sobre para la chica y una propinilla para ti ¿lo has entendido?

-Perfectamente prima, no se preocupe que se hará lo que usted pide.

Con todos los cabos atados Bigotina García se ajustó el delantal y se dispuso a guisar una avutarda que la miraba con malos ojos.

Durante la comida nadie habló, Oriundo andaba bajicallado preocupado por esa virginidad de la cual ya hablaba casi todo el barrio. Su padre que seguía la tradición familiar de ser virgen, se preguntaba qué estaría tramando su peluda mujer, de ahí su mote.

-Mañana tienes que ir a un sitio y quitarte de encima la maldición de la familia de tu padre.

-Tradición querida, no maldición.

-Bueno da igual, quiero tener nietos y ya no puedo esperar más.

El hijo, una vez conocidos los planes, no dijo nada, obedeció, una vez más a su madre y al día siguiente se personó oliendo a colonia barata en el hotel indicado. Subió a la habitación, se puso cómodo y esperó.

Pirulina llegó un cuarto de hora tarde, ya no era la joven pizpireta de veinte años, con dos carreras y que hablaba cinco idiomas. Recordó aquella época, sus diplomas, a sus profesores dándole la enhorabuena y a ella tres años después destrozada por un majadero que la había dejado arruinada y abandonada todo en el mismo día. Fue tal su rebeldía que se hizo puta, pensó que acostándose con muchos hombres se vengaba de Pascualino Pichabrava.
Por supuesto, con lo años comprendió que se había equivocado pero ya ganaba un buen dinero, mantenía a su enferma madre y se veía mayor para empezar de nuevo.

Llamó a la puerta, Oriundo se levantó se arregló el nudo de la corbata y abrió.
Fue un flechazo a primera vista, él se quedó mirándola y ella no pudo articular palabra, se arrancaron la ropa a tiras, lo hicieron durante horas cambiando la cama por la ducha y la ducha por la cama, él hizo un master en sexo en muy pocas horas y ella se resarció de su rencor y perdonó a todos los hombre como antes los había maldecido.


Oriundo y Pirulina se casaron tres meses después, ahora tienen un chiringuito en la playa la Bella Aurora y dicen que todas las noches rompen la tradición de la familia de él unas siete veces……FIN.

lunes, 12 de mayo de 2014

RELATOS DE LA DUCHA COMPARTIDA 3

He oído llamar a la puerta de Marinela, me parece raro que no me haya avisado así que miro por la mirilla, ya sé que no está bien,  pero me aburro y su vida es tan apasionante.

Lo que veo me deja sin habla, un hombre de unos treinta años muy alto, cuerpo espectacular, se ha apoyado en el quicio de la puerta mientras espera que le abran. Al rato aparece ella, está radiante, en realidad si no fuera porque es rubia y yo morena de tipo nos parecemos un montón. De repente, recuerdo que ha llegado un telegrama urgente para Marinela, así que lo cojo y decido dárselo, total el chico acaba de entrar no creo que ya ande en el baño.

Me sorprende que la puerta esté abierta, que raro, entro y no veo a nadie, me acerco al baño sin decir nada, la moqueta amortigua mis pies descalzos, me asomo y en ese momento alguien me pone un pañuelo en la cabeza y me mete derechita en la ducha, voy a protestar cuando noto como me desnudan con rapidez, camiseta y pantalón fuera y una mano de hombre se desliza por mis muslos, suave, arriba, abajo, mientras noto unos besos en el cuello y como a su vez acarician mi pecho izquierdo, de pronto ya no siento ninguna vergüenza, me doy la vuelta, ahora el pañuelo se ha pegado a mi cara, pero no me importa cojo el miembro masculino que reacciona a mis caricias poniéndose cada vez más duro, el agua está tibia la siento sobre mi cuerpo, el hombre me sigue acariciando los muslos, ahora se posa sobre mi pubis, como reconociéndolo poco a poco, siento que ya no puedo más y le obligo a que me haga el amor, él parece que adivina mis intenciones porque me ha levantado y ahora entra dentro de mí sin dejar de besar mis pechos.

Estamos al borde del desmayo, extenuados, es entonces cuando me quita el pañuelo, yo no sé quien se ha quedado más sorprendido.

-Pero por Dios, tú no eres Marinela.

-Pues no, soy Amparo su vecina, venía a decirle algo cuando me has secuestrado y metido en la ducha.

Y es aquí uno frente al otro mirándonos donde nos sorprende Marinela que acaba de entrar al baño, en una mano una botella de cava en la otra creo adivinar unas fresas.


Salgo de la ducha con la ropa mojada en mis manos, paso por su lado y le susurro, luego pasas y te cuento,  ah y sin bañador, antes de cerrar la puerta oigo como dice: ¡Perra vida!

RELATOS DE LA DUCHA COMPARTIDA 2

Hace rato que Marinela, le ha abierto la puerta a su guapo de turno, no me ha hecho ninguna señal a través de la ventana así que pienso que la prueba ducha ha dado paso a la prueba cama. Me dispongo a apagar el ordenador cuando oigo una sirena, posiblemente de ambulancia que si no me equivoco acaba de parar frente a nuestra puerta, me asomo, sacan a alguien envuelto en una especie de toalla, que grita como un poseso, lo introducen dentro de la ambulancia y esta sale pitando en mitad de la noche. No ha pasado ni un minuto cuando llaman a la puerta, abro Marinela entra como un Miura y se deja caer en el sofá. 

-Mira o eres tú o yo la gafe pero esto es muy, muy raro.

La inercia hace que vaya y coja una botella, la abro con tranquilidad, mientras ella resopla con las rodillas encogidas, lleva un camisón de seda y una bata del mismo color.

-¿Me vas a contar qué ha pasado o tengo que adivinarlo? 

-Te cuento, Antonelo trabaja en la pizzería “La masa blanda” aquella que hay a la vuelta de la esquina, hace días que me atiende solícito y hoy después de la cena y de esperar a que cerrara, le he invitado a casa.

-¿Antonelo el que no para de hablar ni debajo del agua? Oh perfecto -digo- dando ya el primer trago.

-¿Perfecto? Nada ha salido perfecto.

-Mira sé que no es muy agraciado pero es la mar de resalao y aseado a más no poder, eso sí no ha parado de hablar en todo el rato, mientras se desnudaba y cuando nos metimos en la ducha -toma aire y prosigue-
ha sido un no parar, manos por aquí, por allá, parecía un pulpo y yo muerta de la risa, hasta que me lo pidió.

-¿Te pidió qué?

-Pues que va a ser mujer que se la chupara, ya sabes.

¿Yo qué voy a saber si solo he tenido un novio del OPUS y misa diaria? Que para darme un beso me pide permiso el muy inútil, pero me callo para no parecer una paleta de pueblo. Bebe un poco.

-Bueno a lo que íbamos, para esos casos tengo un almohadón pequeño de plumas, lo cojo y yo no sé que le ha parecido que se ha echado hacia atrás con tan mala fortuna que se ha dado con la repisa y se ha abierto la ceja, todo eso mientras tiraba un frasco de gel de cristal y se clavaba cristales rotos en un pie. Mira aquello parecía Martes 13, que de sangre por dios, cuando le he abierto la puerta a los sanitarios mi bañador de Dior era rojo pasión, rojo, Amparo, trescientos euros de bañador blanco de Dior para echar a la basura. Me han mirado raro, los he acompañado al baño y se han llevado al pobre Antonelo que no había dejado de maldecir en todo el rato,  al Central, envuelto en una de mis sábanas para darle unos puntos en la ceja y en el pie, le he prometido que iría a visitarlo y fin. ¡Perra vida!


La veo irse, dice que limpiará la sangre, con suerte llegará al sofá y se caerá en él, el vino es lo que tiene…

sábado, 10 de mayo de 2014

RELATOS DE LA DUCHA COMPARTIDA.


Marinela no es mala chica, la conozco porque vive puerta con puerta en el rellano de mi pequeño apartamento de Berlín. Ambas somos españolas, jóvenes, trabajadoras y con ganas de comernos la vida a mordiscos.

Yo tengo un novio español que viene de visita una vez al mes y al que me da pereza decirle que lo nuestro se acabó, porque también soy una mujer de costumbres y algo vaga para cambiar de pareja, algún día romperé con él, tarea pendiente.

Pero ella es especial, cada dos o tres noches trae un chico nuevo a casa, no me extraña porque es espectacular, uno ochenta, morena, ojos azules y una sonrisa que desarma a un regimiento. Vale, quizás es un poco frívola, pero no hace daño a nadie. Un día llamó a mi puerta y se presentó, yo me acababa de instalar y pasamos a mi cocina donde entre risas dimos muy buena cuenta de una botella de Muga. Entonces me habló de su forma de comportarse con cada nueva conquista masculina.

"Mira yo antes de hacer el amor les digo que hay que ducharse, ojo no lo hago por higiene, que también, sino porque el acto en si me da mucha información. Por eso necesito tu ayuda, como la ventana tuya da a mi ventana del salón, si el chico no me interesa te haré una señal y tú me llamas al móvil, el resto es cosa mía".

Le dije que yo no podía estar pendiente todos los días de si ella recibía visita o no. No te preocupes, me dijo, ya te aviso yo, por lo general no dejo que se queden a dormir, ya sabes cubrir necesidades y poco más.

A mí no me costaba nada hacerle el favor así que a la noche siguiente empezó el espectáculo. A determinada hora comprobé como Marinela se pasaba la mano por el cuello en señal de “Abortamos operación” ni corta ni perezosa la llamé al móvil: “Querida a miga, siento decirte que tu padre ha sido mordido en la selva Amazónica por una serpiente viuda que andaba cabreada por haber perdido a su marido”. Corto, porque si no me da la risa floja.

Al rato llamó a mi puerta. “Hija que mal trago he pasado, me dijo, se sentó en la cocina y yo abrí una botella de vino, la costumbre. Porque no has podido verlo, prosiguió  pero era una preciosidad de hombre, alto, rubio, elegante, vamos que cuando se ha quitado los pantalones, no sin antes preguntarme que por qué usaba bañador para ducharme, he podido comprobar que ahí había mucho hombre. Yo lo miraba hacer, chaqueta, corbata, camisa, calcetines y amiga mía, ahí ha empezado el drama. Resulta que está casado pero su mujer hace el amor muy mal, vamos que él tiene que rematar solo, pero la quiere a morir y no quiere engañarla, esto me lo ha dicho mientras se sentaba en la única silla que yo permito en mi baño, ya sabes para que dejen la ropa. Imagínate un tío de casi dos metros, en calcetines y calzoncillos llorando amargamente en mi cuarto de baño.

¿Y qué has hecho ha habido ducha o no? Pues mujer no, vaya papelón así cualquiera se mete en la cama, le he ayudado a vestirse y le he consolado con un beso en la frente, mientras estaba sentado, que al metro noventa no llego de pie y se ha ido.


Nos hemos acabado la botella de vino, dando algunos tumbos se ha pasado a su casa, mientras abría la puerta la oí decir: “Perra vida”.

jueves, 24 de abril de 2014

ARGENTINA

Me he vuelto a encontrar con aquel señor  mayor, de aquel banco, de aquella ciudad y me ha preguntado por ti.

Le he dicho que vuelas hacia Argentina y que te has llevado parte de mi corazón contigo, me ha mirado a los ojos y me ha preguntado que si puedo vivir con medio corazón y le digo que no, pero que  estoy aprendiendo porque lo contrario sería morirme y no puedo hacerlo ya que te he prometido que que estaré aquí cuando vuelvas, esperándote.

Mueve dubitativamente la cabeza y me dice cogiéndome de la mano:

 “Mira niña te voy a contar una historia, una vez un joven conoció a una mujer dulce y hermosa que se enamoró de él sin pedir nada a cambio, lo siguió en sus viajes, lo cuidó, lloró con él cuando hubo que llorar y rio con él también. Eran tan felices que su felicidad causaba la envidia de todos, pero un buen día en el que ella se había quedado en casa, él conoció a otra mujer más joven y más bella que la suya y perdió la cabeza, tuvo que mentir y empezó a construir una muralla a su alrededor  evitando que su compañera de viaje de tantos años la traspasara apartándola así de él.

La otra mujer se volvió exigente y caprichosa y él que no veía más que por sus ojos empezó a herir sin querer a la única mujer que le había amado con absoluta entrega.

Un día apareció en la casa una mujer joven, con el gesto airado, llamó vieja a la mujer de él, se rió en su cara, lanzó unas fotos encima de la mesa como prueba de la infamia y se fue con la sensación de triunfo de los miserables.

La mujer recogió las fotografías y las fue mirando de una en una, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas. No dijo nada, lentamente subió a la habitación, hizo su maleta y abandonó la casa dejando como nota las fotografías encima de la mesa.

En otro lugar de la ciudad a otra hora,  él rompía su relación con la mujer joven porque se había dado cuenta de lo mucho que amaba a su mujer,  que había sido su amante, su amiga, su compañera, su confidente, durante los años de tormentas y de calma y que apartarse de ella sería una muerte lenta y dolorosa.

La mujer joven le gritó que ya era tarde que ella se había encargado de decirle a la otra la verdad. La dejó allí insultándole, gritando mientras corría con desesperación hacia su casa.

Encontró la puerta abierta y una sensación de frio y ausencia que le heló la sangre. Recorrió la casa llamándola con el corazón encogido por la pena que iba inundando su vida y que ya nunca le abandonaría".

Calló un momento como pensando, soltó mi mano y se aparto una inoportuna lágrima que le resbalaba por la mejilla.

Sólo me atreví a preguntarle bajito si el hombre de la historia era él y me dijo que sí.

-¿La volvió a ver alguna vez?, pregunte. 

-Sólo una vez, de lejos por la calle, iba de la mano con otro hombre y se reía con aquella risa suya por cualquier cosa que yo absorbía y que era mi motor por las mañanas.

-Niña -me dijo- si el hombre que se aleja ahora tanto de ti, es el hombre que amas, y si estás segura que él también te ama, no dejéis que nada ni nadie estropee ese amor, pelea por él y contra él si hace falta pero no lo pierdas porque el vacío que deja un gran amor perdido no lo llena nunca nada ni nadie.

Yo me convertí en un muerto en vida, viviendo solo de recuerdos que nunca calentaron mi corazón.

Sentí pena por él, pero entonces vi aparecer a una mujer mayor pero muy bella que levantó la mano y sonrió al anciano, éste le devolvió la sonrisa y girándose hacia mí, me dijo: 

“Tarde más de diez años en convencerla para que me perdonara y cinco más para recuperar nuestras vidas pero nuestro amor fue más fiel y fuerte que nosotros y esperó, él  hizo el milagro, niña. Cuida tu amor y él te cuidará a ti”. 

Se levantó, beso mi mano suavemente, enlazó por la cintura a la mujer y se alejaron riendo felices.