miércoles, 28 de mayo de 2014

TRILOGÍA DE CUENTOS ABSURDOS


Oriundo Falcone García era virgen, esto, en realidad, se lo debía a su padre que también lo era y le había inculcado estas ideas rancias al hijo.

Preocupada por la virginidad de su hijo que ya pasaba de los cincuenta, Bigotuna García, exprostituta decidió coger el toro por los cuernos. Llamó a su amiga de penurias y le espeto sin miramientos.

-Casta, soy yo, Bigotuna.

Casta debido a sus días de prostitución era sorda por  los dos oídos, así que leyó en la pantallita del teléfono lo que Bigotuna le preguntaba.

¿Tu hija también es puta como tú? Al principio dudo entre enfadarse ante tamaña grosería pero recordó que sí que Pirulina era puta como lo había sido ella y antes su madre y antes su abuela. Así que contestó.

-Siguiendo con la tradición familiar si, más que las gallinas.

-Pues dile a la niña que tengo un trabajo parra ella, que mañana a las ocho de la noche se persone todo lo guapa que pueda en el hotel “El Polvo Feliz”, sito en la calle Arrastrada nº 5  y suba a la habitación ocupada por Oriundo Falcone.
Por supuesto, antes le darán un sobrecito en recepción. Nada más. ¿Lo has entendido?

-Oye que soy sorda pero no tonta, allí estará te lo aseguro.

Después de colgar Bigotuna llamó a su primo Todolisto.

-¿Todolisto, ere tú?

-Sus órdenes prima ¿en que puedo ayudarla?

Todolisto era ex militar de carrera.

-Necesito una habitación para mañana, eso si que esté limpia y ventilada que nos conocemos, mi marido pasará hoy a pagarla y te dejará un sobre para la chica y una propinilla para ti ¿lo has entendido?

-Perfectamente prima, no se preocupe que se hará lo que usted pide.

Con todos los cabos atados Bigotina García se ajustó el delantal y se dispuso a guisar una avutarda que la miraba con malos ojos.

Durante la comida nadie habló, Oriundo andaba bajicallado preocupado por esa virginidad de la cual ya hablaba casi todo el barrio. Su padre que seguía la tradición familiar de ser virgen, se preguntaba qué estaría tramando su peluda mujer, de ahí su mote.

-Mañana tienes que ir a un sitio y quitarte de encima la maldición de la familia de tu padre.

-Tradición querida, no maldición.

-Bueno da igual, quiero tener nietos y ya no puedo esperar más.

El hijo, una vez conocidos los planes, no dijo nada, obedeció, una vez más a su madre y al día siguiente se personó oliendo a colonia barata en el hotel indicado. Subió a la habitación, se puso cómodo y esperó.

Pirulina llegó un cuarto de hora tarde, ya no era la joven pizpireta de veinte años, con dos carreras y que hablaba cinco idiomas. Recordó aquella época, sus diplomas, a sus profesores dándole la enhorabuena y a ella tres años después destrozada por un majadero que la había dejado arruinada y abandonada todo en el mismo día. Fue tal su rebeldía que se hizo puta, pensó que acostándose con muchos hombres se vengaba de Pascualino Pichabrava.
Por supuesto, con lo años comprendió que se había equivocado pero ya ganaba un buen dinero, mantenía a su enferma madre y se veía mayor para empezar de nuevo.

Llamó a la puerta, Oriundo se levantó se arregló el nudo de la corbata y abrió.
Fue un flechazo a primera vista, él se quedó mirándola y ella no pudo articular palabra, se arrancaron la ropa a tiras, lo hicieron durante horas cambiando la cama por la ducha y la ducha por la cama, él hizo un master en sexo en muy pocas horas y ella se resarció de su rencor y perdonó a todos los hombre como antes los había maldecido.


Oriundo y Pirulina se casaron tres meses después, ahora tienen un chiringuito en la playa la Bella Aurora y dicen que todas las noches rompen la tradición de la familia de él unas siete veces……FIN.

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