viernes, 15 de agosto de 2014

TREMEBUNDA Y MASMEESFUERZO

Tremebunda García se había hecho una experta en recorrer tiendas de artilugios sexuales extraños, tanto era así que en algunas de ellas la llamaban por el diminutivo.

-Hola Treme, ¿qué tal lo lleva hoy?

Ella bajaba los ojos como con timidez cuando el chico que le gustaba desde hacía años le hacia la pregunta, mientras, de reojo, buscaba el último vibrador a cinco velocidades que emitía música clásica a la vez que vibraba. Treme compraba siempre el XXL, vibrador que confeccionaban a mano unas lesbianas japonesas de más de cien años.


Masmeesfuerzo Andosuelto, era de condición humilde, nada que ver con el rancio abolengo de Tremebunda, pero el amor no tiene barreras y el dependiente y la eterna heredera se habían enamorado entre explicación y explicación del funcionamiento de artilugios sexuales. Por descontado que la Marquesa de Andetrinco no era conocedora de las andanzas de su hija, por dios le hubiera dado un patatús, además ésta, hábil ella por las noches pasaba al modo "vibrador" tampoco hacia falta su señora madre era sorda de los dos oídos y de un pie y roncaba como un camionero después de una buena borrachera, el camionero, no la marquesa, aunque también porque empinaba el codo, los dos de Anís del Mono, en realidad, lo del modo vibrador era puro vicio......
 
Aprovechando que la marquesa viuda se iba unos días al balneario, con otras momias de su círculo de amigos a Treme se le ocurrió que podía invitar a Masmeesfuerzo a merendar y así podía enseñarle su colección de artilugios sin ningún peligro. Lo único que tenía que hacer era neutralizar a Deontontina criada que llevaba muchos años en la casa tantos que Treme no sabía si formaba parte de ella mimetizándose con las paredes. Más de una vez estuvo a punto de tirar los vibradores al suelo al llegar a casa cuando no la veía y salía de la pared como un fantasma.
Nada podía impedir que ella trajera a su enamorado al palacete así tuviera que encerrar a Tontina bajo cuatro candados. Con una sonrisa bobalicona colgando de la comisura de su boca y con su última adquisición a cinco velocidades entre las manos soñó toda la noche con el hombre de sus vida.

Cuando se despertó se vistió con sus mejores galas hechas a manos porque Treme como su nombre indicaba estaba tremenda de caderas y pechos, a distancia creías que una mesa camilla se acercaba a ti, y se encaminó hacia la tienda, suerte que Masmeesfuerzo era un chico tímido y de pocas luces, eso si dotado para la mecánica como ninguno y con una simpatía a raudales que a Treme la hacia rejuvenecer. Entró como un toro en el sexshop, él estaba atendiendo a una pareja de ancianos así que tuvo que esperar disimulando su ansiedad por hablar con él e invitarlo a merendar. Cuando la vio la cara del chaval cambió iluminándose cual sol de primavera, despachó en un plis a los ancianos endorsándoles un pack completo de hágalo, hágaselo y se dirigió a Treme.

-Usted por aquí, cuanto me alegro.

-Pues si, quiero comprar unas pilitas –Treme todo lo hacía pequeño, para contrarrestar su opulenta figura.

Aunque Masme, sabía que en los chinos de al lado las pilas eran más baratas, corrió raudo a un cajón y sacó un par de pilas que envolvió con primor de chico enamorado. Muchas veces se imaginó envuelto en las carnes magras de Treme oyéndola gemir como una posesa.

Mientras utilizaban como locos todos los vibradores a su alcance.

Cuando le dio el paquete sus dedos se rozaron y ambos vibraron de pasión ellos y los quinientos vibradores de la tienda y trastienda. Momento en que aprovechó Treme para decir.

- Oiga joven ¿le gustaría asistir esta tarde a una merienda en mi casa?

-Estaría encantado, déme la dirección ¿a qué hora me persono?

Ella hizo un cálculo de las horas que Tontina dedicaba a su siesta diaria.

-Pues a las seis estaría perfecto.

-Allí estaré como un clavo señora mía.

La cara de Treme al salir del sexshop expresaba una felicidad inmensa, tras cuarenta y cinco vírgenes años por fin se decidía a dar el paso, porque de hoy no pasaba que le quitara el polvo a más de un artilugio.

Cuando llegó a casa descubrió a Deontontina trajinando en la cocina.

-Oye Tontina me apetece ese dulce tan bueno que hacías ¿recuerdas? aquel de tres chocolates. 

A continuación echó un vistazo en la alacena donde su madre guardaba el aguardiente que todos los años le enviaba el tío Geroncio el de Asturias.

-Pero muchacha ¿qué mosca te ha picado? te noto alborotada.

A Tontina le faltaba la pierna derecha, al haberla perdido en la guerra y se movía por la casa con dos muletas que le había regalado su primo Trastuerto del que estuvo enamorada toda su vida.

-¿Qué buscas?

-Nada no busco nada, echo un vistazo no más.

A las cinco treinta en punto minuto arriba, minuto abajo la criada se tumbaba en su cama y se sometía al juicio de los justos durante dos horas, horas que Treme pensaba aprovechar al máximo.

Cuando llegó la hora y Tontina se encerró en su cuarto ésta cerró la puerta con la llave que previamente le había robado y puso una silla como había visto hacer en las películas.

A las seis en punto ni un minuto antes ni uno después sonó el maravilloso y sonoro timbre del palacete ingenio perpreñado por el tatarabuelo de Treme el Marqués de Trincomucho y Medivierto III. Un genio en eso de las máquinas del que Treme había sacado su afición a los artilugios raros.

Teniendo dos horas por delante más o menos, Treme se arreglo los pechos antes de abrirle a su amado.

-Buenos tardes señorita Treme.

-Buenas tardes Masme.

-Estas flores son para usted.

Y le alargó un ramo de preciosos claveles, lo único que había podido comprar dado su ajustado sueldo.

Sin más dilaciones Treme y él se dirigieron al cuarto de ella, él se dejaba llevar impresionado por los cuadros de antepasados de ella.

A priori su cuarto estaba impoluto pero cuando Treme aplaudió aquello cambió por completo, una gran bola como la de las discotecas bajó del cielo, de las paredes sobresalieron estanterías llenas de vibradores de todas formas y colores y una música erótica empezó a oírse por toda la habitación. A Masme se le pararon los pulsos y tuvo que tragar saliva miró hacia donde Treme le esperaba con una desabille que a duras penas le tapaba sus vergüenzas y sin pensárselo dos veces se abalanzó sobre ella.
Probaron todos los vibradores, algunos hasta varias veces y se amaron como posesos, arriba, abajo, de lado, de frente, de espaldas, reían a carcajadas, toma ahora te toca a ti se decían felices, zasca por aquí, por allá, lo hicieron en la cama, en el suelo, en el sofá, hasta que sucedió la tragedia, el cuadro de luces del palacete no se había revisado desde los tiempos de ni se sabe y no pudo soportar tanta presión vibratoria, saltaron todos los fusibles y empezaron a saltar chispas por toda la casa, Treme y Masme salieron a la calle con lo puesto o sea nada y los bomberos tuvieron que rescatar a Tontina cuando Treme les explicó que dormía a pierna suelta. A la marquesa que ya volvía de su relax aún le dio tiempo a contemplar como su palacete ardía cual falla valenciana y a distinguir, tal cual ella la había traído al mundo, a su única hija Tremebunda, abrazada a un muchacho flaco y tembloroso.

Cuando la marquesa se recuperó de su ataque y consiguió decir algo sus primeras palabras fueron.

-¡Tremebunda! ¿En qué estabas pensando mala hija?

-Madre yo solo quería divertirme un poquito.

-Te voy a dar diversión, mañana te llevo al convento de tu tía Gensantísima, ella sabrá que hacer contigo.

Y así termina esta historia, Treme partió al convento donde se dedica a inventar vibradores para las novicias y Masmeesfuerzo volvió a su pueblo de Piedrasverdes, donde regenta una pequeña tienda que surte de material a Treme…..
FIN.





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